Creo que no es novedad que me gusta hacer de todo un poco, hice cursos de todo tipo de artesanías y manualidades desde que era bastante chica.
Como de todo queda algo y también porque reconozco que capacidad para soñar no me falta, todo esto creo que influye en que sea inquieta y creativa.
Así que siempre ando en casa pintando, decapando, tapizando, cosiendo y sacando cosas de la alacena para decorar.
Cuando este bar (que les voy a mostrar) abrió sus puertas encontré como dar riendas sueltas a mis locas ideas.
Había un antiguo y precioso mueble que sin quererlo se transformó en el alma del lugar, así que todo lo que se fue agregando fue simplemente para acompañar su estilo.
Un estilo ecléctico, donde conviven cosas antiguas con modernas, donde gran parte de la decoración contrasta con la modernidad de algunas de las copas y vinos que hay en la carta de este bar.
Por ejemplo un pequeño rincón lo decoré con viejos rastrillos donde cuelgan antiguas copas.
Gran parte de la madera fue decapada e incluí toques de stencil para darle modernidad, como al mueble del café.
Más tarde encontré una viejas puertas.
Una la modifiqué para usar como pizarra a la entrada del local, y la otra terminó siendo una manera cómoda y novedosa para que los clientes tengan las revistas a mano.
En halloween me pidieron que lo ambientara con algo diferente,
y como la tela siempre está presente, cosí algunas cosas y otras las transformé.
y aunque había dicho que no iba a hacer nada especial para Navidad,
una vez más me embarqué en más de una cosa.
La consiga es siempre la misma:
reutilizar cosas cotidianas y darles un uso diferente para el que han sido creadas.
Como la decoración iba a ser para el bar, quise usar cosas que se ven dentro de el.
Con algunas ideas de acá y de allá y otras propias, busqué de todo un poco y
la decoración fue saliendo casi sola, como jugando.
Así quedaron unos diferentes Papá Noel, colgados de esa antigua rejilla de cocina.
Y tanto gustaron que terminé dando un taller una mañana.
Como ven lo pasamos genial, fue muy divertido y
todas estuvieron muy creativas
dándoles a cada uno su toque personal.
Esa mañana hasta el tiempo nos acompaño, nada mejor que estar haciendo algo lindo viendo granizar por la ventana.
Llené de pompones por todos lados,
casi todos los hizo mi mamá.
Y la verdad es que tanto a mi como a las personas que los ven,
nos hacen viajar a tiempo atrás cuando estaban tan de moda.
La estrella de David la realicé con un metro
de donde cuelgan buenos deseos
representados por varias cosas.
En la zona de los dulces,
galletitas de genjibre y los pinitos
que ya vieron en la entrada anterior.
Muñequitos de nieve, uno lleva su tacita de café y sus pasteles para compartir con amigos. El otro, al igual que el arbolito de navidad están dentro de tazas que por casualidad hacen juego.
Para los adornos usé corchos, pequeños moldes de bizcochos, cupcakes, cajitas de té y bolas que forré en tela.
Para acompañar la mesa, mis viejos bizcochos de fieltro.
Si querés ver algo más de la decoración del Café Bar Muros, pinchá acá, y mirá la página del blog que dice EL LOCAL.
Como ven muchas veces no hace falta gastar mucho para decorar algo, o simplemente para pasarlo bien.
Yo sigo haciendo más cositas . . . es que mis alumnas tampoco dejan de darme ideas.