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lunes, 9 de marzo de 2015

QUILT CAMP CON MIS AMIGAS

Vaya semanita la pasada.
El lunes terminé con mi "Master class". 
Me encantó conocer a Patricia. 
Tenía muy poquitos conocimientos y mucho menos tiempo, 
pero muchísimas ganas de aprender. 
Le organicé unos  trabajos para iniciarse 
que ella realizó estupendamente.
 Nos compenetramos mucho y ambas quedamos encantadas.
Fueron una clases estupendas,
 ¡ gracias Patri por acercarte hasta mi taller !.
El martes preparé mi pequeña maleta, mis cosas para los talleres y partí, como no, a mi querida Asturias.
El miércoles me fui por la mañana a visitar a mi amiga Belén,
de la tienda Vuelta y Cruz, de Gijón.
Ahí había quedado con Belén de Simply Patchwork 
( ya lo sé, muchas Belén-es confunden)
 Mientras conversábamos elegimos las telas para nuestro proyecto de fin de semana.
Un almuerzo rápido y me fui a darles a mis chicas un monográficoCon tarta de cumple para un cumple que no cantamos ( es que faltaban un par de días y ya se sabe que hay supersticiones ).
El jueves llegué de vuelta a Madrid ... 
necesité un tiempito  para descansar y hacer fiaca,
 el día estaba precioso e invitaba a relajarse.
El viernes por la mañana tuve clases en mi taller, 
y luego empezó la maratón de cocina. 
Por la noche llegaban mis amigas y yo no quería que durante el finde tuviéramos que perder tiempo cocinando mucho. 
Dulce y salado, para desayunos, almuerzo y cenas ...
 terminé justo para darme una ducha y recibirlas con la mejor de mis sonrisas y todas mis ganas.
Belén (Simply Patchwork) y Clara ( Pretty Patch),
¡ por fin llegaron !.
Que lindos abrazos nos dimos, no es que hiciera mucho que no nos veíamos, pero que no cosíamos juntas ... 
uffff, no me acuerdo cuando fue la última vez.
Una cenita ligera, mucha charla y a dormir.
Estas bolsas sólo tenían los materiales de ellas para coser, más las maletas con la ropa parecía que se quedarían por un mes.
Y empezó el sábado de un finde muy esperado por las tres.
Desayunamos en mi taller, para ir ambientándonos jajaja.
Me hizo mucha ilusión ver junto a ellas colgado en mi casa
 el quilt del Club de los Jueves,
tiene mucho de nosotras: Belén ( de Vuelta y Cruz), Isa ( que hace varios meses vive en Suiza) y nosotras tres.
 Muchos días cosiendo, riéndonos, charlando
 y proyectando juntas.
Después del desayuno y con las telas bases elegidas, 
empezamos nuestro proyecto y los lindísimos momentos, 
que a partir de la costura, compartimos.
Pero el Club estuvo junto, las cinco comunicadas 
de una manera u otra. Con Belén con mensajitos y fotos por whatsApp 
y con Isa a través de Skype.
Acá Belén mostrándole mi taller a Isa, jajajaja
Y mientras nosotras cosíamos a Isa " la pusimos" en un lugar estratégico donde podía vernos perfectamente, sugerirnos y conversar entre las tres de varias cosas.
¿No se ve preciosa?,
 parecía un portaretrato viviente y parlante.
Y nosotras súper entusiasmadas, 
haciendo lo que nos gusta y tanto disfrutamos.
Isa desde su casa nos contaba, cosía,
 ponía la lavadora y también nos cantaba.
Belén por whatsApp se lamentaba tener 
que estar estudiando y/o trabajando.
Hora de comer.
El día estaba precioso y la temperatura muy agradable, 
así que a la terraza.
Y ya nos quedamos ahí aprovechando el sol de la tarde.
Hora del té y nosotras seguíamos hablando y cosiendo ...
así de plácido es nuestro tiempo entre costuras.
Cuando refrescó nos volvimos al taller.
El proyecto iba encaminado y a nosotras se nos seguían ocurriendo cosas para hacer y . . .
miniaturas para tejer.
Dejamos por un rato las agujas de coser y empezamos con unas improvisadas agujas de tejer. El proyecto "lo pedía".
Y así quedaron nuestras mini agujas de punto con su tejido.
Y se nos fue la hora y se hizo de noche. 
Hora de cenar.
Y hora de mezclar . . . 
y nos dieron las doce, la una las dos y las tres ...
Domingo por la mañana. Desayuno en la terraza y 
a seguir con el proyecto a toda máquina.
Mucha concentración . . .


Cada loco con su tema,

contra gustos no hay disputa . . .
pero puestos a escoger, soy partidario de  ... 
hacer patchwork con amigas.
Hora de almorzar, algo tarde por cierto pero necesario.
Y hora de la despedida, ¡ que rápido se nos pasó !
El cielo de Madrid las despidió así de precioso.
Y yo hoy por la mañana, levanté la persiana, me deslumbró el sol y pensé que había soñado . . . hasta que subí a mi taller y ví los "restos del naufragio", jajajaja
Como me gustan estos encuentros con amigas.
Siempre, siempre, siempre es 
un placer, un gusto,  una necesidad,
 un relax ( aunque nos ponemos como locas ), 
un afecto que nos une y un tiempo para seguir compartiendo juntas nuestras vidas.
Nuestro proyecto tiene su primera parte casi terminada, 
pero nos falta "el accesorio" que quedará para la segunda.
Volveremos pronto.

viernes, 19 de diciembre de 2014

YA ERA HORA

 Está colcha tiene una larga historia conmigo 
y parecía que sería un trabajo que no iba a terminar jamás.
Porque a veces les puedo tomar manía a algunas cosas,
sin que en un principio sepa bien su causa.
Esta colcha se había vuelto "pesada" para mi.
Lo obvio era su tamaño, además que la guata no me gustaba, me dolían mucho las cervicales, pero eso no era todo.
También me recordaba a personas que, por decisión propia, 
ya no quería que estuvieran en mi vida.
Y por supuesto ya no lo estaban. 
 Así que la agarraba por días y de a ratos,
y siempre terminaba doblada y guardaba hasta que
encontrara las ganas de volverla a seguir.
 Pasamos así (ella y yo) unos cuatro años, o más,
sinceramente no lo recuerdo. 
Pero el tiempo hizo que los recuerdos 
que no me gustaban, ya casi no volvieran,
y el avanzar en el acolchado hizo que se volviera 
también más liviana para mis cervicales.
 Entonces, hace poco, la volví a mirar más tranquila, 
cada trozo de tela que usé y sus colores.
 Y aprecié todas las puntadas que dí, 
en hilos de colores diferentes,
y todas las cosas que pasaron desde que la empecé.
 Entonces me volvió a gustar.
 Me volví a encariñar y 
 volví a disfrutar al seguir trabajando en ella.
 Seguramente a muchas de ustedes les pase igual que a mi, porque en cada puntada que doy,
cada trocito de tela que elijo, lleva algo de mi, 
y de las personas con quien he compartido
mientras dura ese proceso.
 Cada trabajo está lleno de momentos, 
de emociones, de personas, de conversaciones,
a veces alegres y otras no tantos.
 Pero gracias a que el tiempo nos va acomodando los sentimientos y así podemos recuperar los más gratos,
también mis trabajos me dan la oportunidad
 de quedarme con lo lindo
 que me ha podido pasar mientras los realizaba.
 Y esta colcha que llevaba inacabada tanto tiempo, 
me da la oportunidad de recordar pero sin que me duela. 
Recordar con alegría.
 Y que me gusten esas cosas que ya quedaron tan atrás, 
como me gusta ella otra vez.
Mi colcha y yo hemos vuelto a amigarnos.
 La terminé y eso ayudó a cerrar capítulos pasados. 
Los recuerdos que me trae ahora son de aprendizaje.
Ya está lista, 
ya estamos listas,
justito para cobijar dentro de unos días a personas
 muy queridas e importantes en mi vida,
Todo lleva su tiempo, 
a veces hay que esperar el adecuado para que 
algunas cosas vuelvan a armonizar
¿ no te parece?.  

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