Salardú es un lugar precioso, el tiempo más no nos pudo acompañar. Carmen del Hotel Seixes nos hizo sentir como en casa y toda la gente que conocimos y que volvimos a ver hizo que lo pasaramos genial.
El stand que compartí con Clara y Belén, mis amigas de aventuras
Cada vez me gusta más disfrutar de las ferias, vuelvo muy cansada pero contentísima.
Se han acercado muchas personas que siguen nuestros blogs y eso es muy gratificante.
Pilar que fue a hacer un curso con Reiko y otro con Brigit Aubeso pasó una noche con nosotras, ya era hora de que volviéramos a vernos, hicimos planes y esperemos que podamos cumplirlos.
Begoña es otra de esas personas especiales y que por fin conocimos, ¡ qué alegría!
Tener a Reiko Kato cerca siempre es un privilegio, yo aprendo mucho. Nuevamente hemos podido compartir bastante tiempo con ella... yo me he "colado" por sus cursos un ratito a admirar sus maravillos trabajos, a conversar con amigas ( que al final no me regalaron el trabajo realizado) y a ver a mi amiga Teresa Sako... es que sólo nos vemos una vez al año y el tiempo no nos alcanza para ponernos al día
Acá estamos también con las chicas que acompañaron a Tere en esta aventura, en la foto falta María Luisa ( porque hizo de fotógrafa)... todas encantadoras, lo pasamos muy bien con ellas.
No hicimos fotos con Raquel y su marido, pero pasamos una cena muy divertida, amena y emotiva....
Ayer al mediodía algunos expositores montaron una mesa con "tapas y vinitos" para compartir todos.
Gracias por el recibimiento a Dolors ( y sus acompañantes) de El taller de l´ agulla, a Pusy y a su amiga de La cabaña de Pusy, a Cristina y su marido de Entrealgodones y a las simpáticas chicas del stand de al lado con las que compartimos sillas que iban y venían.
A Itziar, Lara y Gabriela, de la organización, agradecerles la preocupación demostrada para que todos estuviéramos a gusto.
A Itziar, Lara y Gabriela, de la organización, agradecerles la preocupación demostrada para que todos estuviéramos a gusto.
Y por último, pero no menos importante, agradecerle a nuestra amiga Belén de Vuelta y Cruz ( Gijón), por su ayuda incondicional y por su ánimo constante.
El ambiente, las personas, la comida ( yo comí una entraña que sólo puedo saborear cuando voy a Argentina, así que imagínense...) y el lugar fueron de lo mejor.
¿Con este paisaje quien no se atreve a volver?








